A mi familia con amor
Es la cuna donde he nacido, crecido, las manos que me han forjado.
Los seres que el bien del mal, lo justo de lo cruel, me han diferenciado.
No hay palabras ni gestos para devolver la sublime obra que representa
Traer un niño, cuidarle, alimentarle, protegerle contra mareas y tormenta.
y hoy esa cuna es mi cuartel, el sitio donde reposa mi alma con seguridad.
El sitio que busco al estar mal, el templo donde yace el altar de la bondad.
Allí no importa el dinero ni el bien material, sólo amor para recibir y para dar.
Este poema de amor a mi familia escribo, un humilde gracias que así certifico.
A todas esas manos que en circulo perfecto me han avivado como al fuego.
A todas esas sonrisas, a los momentos, a la eterna ayuda que siguió al ruego.
A las cenas, los almuerzos, las fiestas, los brindis, las reuniones en intimidad.
A salvo de un mundo que a veces no entiende lo que significa querer, ser, verdad.
¡QUÉ FAMILIA!
Cuando tropiezo, me ayudan a seguir,
cuando me desvelo, me regañan a morir,
si voy temprano, están felices,
si voy retrasado, se vuelven grises.
Si me alimento, me dan mi postre,
y si no ceno, me cuelgan del poste,
si duermo temprano, me felicitan,
si me desvelo, me lo critican.
¡Qué familia la mía! ¿Todas serán así?,
cuando vamos de su lado, te ven feliz,
pero si les llevamos la contra,
parece que explota una bomba.
Pero así los quiero tanto,
porque llevan sus encantos,
cuando me dan mi domingo,
aunque me porte como pingo.
Ser hija me abrió los ojos a la vida,
crecí en la dulce armonía del hogar, en mi corazón inculcaron valor.
Ser hija s renacer la vida de ustedes,
la continuación de la enseñanza fina,
bajo las amorosas cuatro paredes,
donde sus consejos me sirven de guia!
